Osasuna pierde en el último suspiro

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Foto: Osasuna.es
Un gol de Felipe en los instantes finales dejó sin premio el sacrificio de un conjunto rojillo que mostró una versión muy competitiva
Osasuna pierde en el último suspiro

A Osasuna se le escapó un punto en los instantes finales en el Wanda Metropolitano (1-0). Pese al extraordinario ejercicio de sacrificio y trabajo colectivo desarrollado por los rojillos, el Atlético de Madrid encontró el gol en el minuto 88 con un cabezazo de Felipe en un córner. Fue un desenlace doloroso para un equipo que miró a los ojos al vigente campeón de LaLiga Santander durante todo el partido.

El partido se inició con dominio posicional del conjunto navarro, que saltó valiente al terreno de juego del Metropolitano. Un remate de cabeza de Kike García supuso el primer acercamiento sobre la meta de un Oblak que se mostró solvente. Sin embargo, con el paso de los minutos, el Atlético consiguió empujar a Osasuna hacia su campo propio. Griezmann fue el estilete de los locales durante el primer acto y dispuso de la acción más clara en un remate desde el interior del área que impactó contra el cuerpo de un excelso David García. Por su parte, los rojillos lograron amenazar cuando recuperaban el esférico, como en dos acciones que finalizaron con un remate mordido del Chimy Ávila y un potente disparo de Torró desde fuera del área que fue repelido por el guardameta colchonero.

En la segunda parte, se acrecentó el dominio del Atlético. Osasuna se defendió en bloque bajo con solvencia gracias a la atención en las marcas y la encomiable labor de los centrales tanto en los despejes como en las correcciones. Carrasco se destapó como la principal amenaza atlética gracias a su capacidad para desequilibrar, pero no pudo concretar una acción individual en la que intentó zafarse de varios defensores rojillos.

Un cruel castigo

Sin embargo, el gol del Atlético llegaría allí donde Osasuna había estado sobresaliente durante todo el partido: en el juego aéreo. Un córner cerrado fue cabeceado por Felipe a la red, dejando sin el premio del empate a un equipo que se había dejado la piel sobre el verde. En un último acto de resistencia a la derrota, un recién entrado Roberto Torres propinó un tremendo zapatazo al esférico desde fuera del área que fue despejado a córner por un Oblak que, nuevamente, demostró ser uno de los mejores porteros del mundo. Al final, los rojillos no pudieron incrementar los diecinueve puntos de su casillero. Tendrán la oportunidad de hacerlo en la próxima jornada ante el Elche Club de Fútbol en El Sadar.

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