Tras la pandemia, los trastornos alimentarios entre la población más joven son el doble de frecuentes y más graves

El suicidio se ha consolidado como la tercera causa de muerte más común en adolescentes

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Un equipo de psiquiatras reflexionará este viernes, 23 de septiembre, en San Sebastián sobre las principales características y problemáticas de su especialidad en la población más joven. Las necesidades presentes y futuras, los retos desde el punto de vista judicial y la transexualidad serán algunos de los temas a tratar en la XX Reunión de la Sociedad Vasco-Navarra de Psiquiatría que podrá seguirse a partir de las 09.00 horas en el Colegio Oficial de Médicos de Gipuzkoa. 

La mesa redonda ‘Psiquiatría Infantil y Juvenil’ contará con la participación de Azucena Díez, psiquiatra de la Clínica Universidad de Navarra, y Maider Gabilondo, coordinadora de Unicef Navarra, que ahondarán en las necesidades actuales y futuras de la salud mental en adolescentes. Rebeca Hidalgo, psiquiatra experta en cuestiones médico-legales, dará a conocer los desafíos y retos de la Psiquiatría infantil y juvenil en un mundo judicializado. Por último, Arancha Ortiz, miembro de un equipo multidisciplinar dedicado a la atención a la identidad de género en la infancia y la adolescencia en el Hospital Universitario La Paz, protagonizará la conferencia ‘transexualidad e infancia’.

Necesidades actuales y futuras

Así, Díez y Gabilondo ahondarán en las necesidades presentes y futuras de la salud mental en los más jóvenes. El impacto de la pandemia en este colectivo es innegable, como demuestran los estudios e investigaciones. En este grupo de población, la frecuencia de ansiedad y depresión se ha triplicado y cuadruplicado; los trastornos alimentarios son el doble de frecuentes y más graves, y el suicido se ha consolidado como la tercera causa de muerte más común. 

“El punto de vista positivo es que, tras el reconocimiento de la especialidad, este año se han convocado por primera vez las primeras plazas MIR de Psiquiatría Infantil y del adolescente”, indica Azucena Díez.

Por otro lado, Gabilondo destaca que “la salud mental de los niños y adolescentes es una prioridad social y genera un impacto importante en todos los ámbitos. Sin embargo, la inversión pública media global dedicada a la salud mental es de un 2%, muy inferior a las necesidades actuales”.  “Respecto a los principales aspectos no cubiertos, la especialista lo tiene claro: reducir el estigma, impulsar la coordinación entre organismos no gubernamentales y ONG’s, y apostar por la prevención con la inversión pública adecuada”. 

Retos en los aspectos legales

Rebeca Hidalgo presentará una mesa taller que ahondará en los desafíos y retos a los que debe enfrentarse la especialidad a la hora de trabajar con menores en un mundo cada vez más judicializado.

“Los profesionales dedicados a la salud mental infantil y adolescentes necesitan una aproximación diferente y conocimientos adicionales para enfrentarse a los problemas legales que surgen en la práctica clínica diaria. Es un reto para el profesional mantener una buena relación con el menor y acomodarse a la intervención de terceras partes como padres o tutores, colegios e instituciones”, indica Hidalgo.

A lo largo del taller, los profesionales tendrán la oportunidad de tratar aspectos como las excepciones al consentimiento parental, confidencialidad y secreto médico en adolescentes, así como la información a terceros o el internamiento psiquiátrico. El objetivo de la actividad es crear un marco de interacción que facilite un curso de pensamiento ligado a aspectos legales que favorezca abordarlos y afrontarlos en el día a día de la práctica diaria. 

Transexualidad e infancia 

Acerca de su intervención, Arancha Ortiz, en primer lugar, destaca que “la transexualidad no es una enfermedad, pero sí puede condicionar experiencias traumáticas que causen problemas de salud mental. En este contexto, cabe mencionar que el estrés de minoría, aquel que surge por el estigma que acompaña a la variabilidad de género en muchas sociedades de todo el mundo, es uno de los grandes responsables de la mayor prevalencia de situaciones de ansiedad o depresión en este colectivo”.

La ‘transición’ es el proceso por el que una persona trans revela su identidad sentida en su entorno y comienza a expresarse según ella (cambio de nombre, vestimenta, peinado…). Tal y como explica Ortiz, “una vez se inicia este proceso y en los casos que resulte necesario, la intervención terapéutica a desarrollar se denomina ‘Terapia Afirmativa’”. Los principios por los que se rige son: establecer que ni las personas ni su inconformidad o expresión de género son un problema; reforzar la expresión de género de forma flexible, cómoda y conforme, de manera que se apoye el no binarismo; ayudar al desarrollo de un concepto sano y positivo; y reducir el impacto del estrés psicosocial en sus ámbitos inmediatos. 

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