Se presenta la primera querella colectiva por trabajo esclavo durante el franquismo

Foto: Presentación de la querella en rueda de prensa
Foto: Presentación de la querella en rueda de prensa

En la querella se considera "evidente que nos encontramos ante crímenes aberrantes que  nunca han sido objeto de denuncia en el Estado español, crímenes que nunca han sido investigados ni juzgados penalmente"

Se presenta la primera querella colectiva por trabajo esclavo durante el franquismo

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Este viernes, 20 de octubre, a las 11:00 horas, en la Librería Katakrak de Iruñea, se ha realizado una  rueda de prensa al objeto de presentar la interposición, hoy mismo, ante el Juzgado de Aoiz  -Navarra-, de una querella por el trabajo esclavo realizado por más de 2.300 prisioneros de  guerra en el espacio concentracionario de Igal-Vidángoz-Roncal (Navarra), durante los  años 1939-1941. 

La querella ha sido presentada por 12 familiares de personas que fueron obligadas  a realizar su trabajo en el citado espacio en unas condiciones laborales y de vida de extrema  gravedad y crueldad. Junto a ellos, se ha querellado igualmente la asociación Memoriaren  Bideak y ha tomado parte también en la rueda de prensa CEAQUA (Coordinadora Estatal  de Apoyo a la Querella Argentina), impulsora de esta iniciativa. 

En la citada rueda de prensa han comparecido las siguientes personas:  Sabino Cuadra Lasarte, en representación de CEAQUA, quien ha señalado a  que la querella se interpone precisamente el 20 de octubre, día en que se cumple el primer  aniversario de la entrada en vigor de la Ley de Memoria Democrática, esperando que la  misma permita a todos los familiares querellantes la obtención de verdad, justicia y  reparación que sus predecesores no pudieron lograr y acabar así con el olvido y la  impunidad que vienen arrastrando desde hace más de 40 años. 

Ha destacado igualmente la importancia de la querella, por cuanto es la primera  querella que se interpone en el Estado en relación con este importante tema, un trabajo  esclavo que afectó a varios cientos de miles de personas durante la guerra y en los años  posteriores a la misma. Se espera así que la misma abra el camino a nuevas iniciativas a  impulsar en Euskal Herria y el conjunto del Estado en relación con este tema.  

A continuación ha tomado la palabra Balen Esteban, de Berriz, Bizkaia, en  nombre del conjunto de los querellantes. Éste ha hecho hincapié en el importante papel  que la dignidad tuvo para sus familiares a la hora de soportar las penosidades del trabajo  realizado, así como para educar a sus hijos e hijas a defender la libertad, la justicia, la  igualdad y el derecho de las personas y los pueblos a decidir su futuro. 

Ha hecho hincapié asimismo en las crueles condiciones de trabajo existentes en el  espacio: jornadas larguísimas y extenuantes bajo condiciones climatológicas penosas, sin  ropa ni calzado adecuado, hambre, castigos frecuentes, graves enfermedades (infecciones  pulmonares, tuberculosis…) por las cuales algunos de ellos murieron. A todo ello se añadía  además el sufrimiento psicológico y la ansiedad derivada de su aislamiento total con  respecto a sus familiares, de los que no podían siquiera recibir visitas.  

Por último ha señalado que lo que piden es el reconocimiento de todo lo anterior  como un crimen contra la humanidad, así como la obligada reparación, pues sigue  existiendo una deuda pendiente con los miles de personas que padecieron ese trabajo  esclavo y, de esta manera, conseguir que estas violaciones flagrantes de derechos  humanos no puedan volver a repetirse. 

Seguidamente ha intervenido Ana Barrena Arellano, en representación de  Memoriaren Bideak, que ha señalado como 2.300 prisioneros antifascistas, encuadrados  en cuatro batallones de trabajo forzoso, realizaron trabajos forzosos en la citada carretera,  formando parte de los 15.000 que lo hicieron en distintas obras militares (búnkeres,  fortificaciones,..) en Navarra. 

Ha destacado las extremas carencias de las políticas de memoria durante la  transición, sin que esta clase de víctimas hayan sido reconocidas en sus derechos a la  obtención de la verdad, la justicia y la reparación, razón por la que con la presentación de  esta querella quieren superar el espacio de impunidad habido las pasadas décadas en  relación con este crimen contra la humanidad.  

Finalmente se ha referido al trabajo memorialista que desde 2004 ha desarrollado su  asociación en relación con el trabajo esclavo referido a estas obras. Trabajo en el que han  colaborado distintos ayuntamientos de la zona pirenaica y de las localidades de las víctimas,  así como diferentes grupos memorialistas y sociales, incluyendo la declaración oficial de la  carretera Igal-Vidangoz-Roncal como Lugar de Memoria Histórica realizada por el Gobierno  de Navarra.  

Por último Jacinto Lara Bonilla, abogado coordinador de la querella  interpuesta y miembro a su vez de CEAQUA, ha afirmado que los hechos denunciados  constituyen crímenes de Derecho Internacional porque ofenden a la comunidad  internacional en su conjunto. En concreto, son crímenes de guerra, aunque también pueden  calificarse como crímenes contra la humanidad por cuanto mantener prisioneros de guerra  en espacios concentracionarios sometidos a trabajo forzado en condiciones inhumanas,  una vez finalizado el conflicto armado, también puede ser calificado como tal. 

En cualquier caso, es evidente que nos encontramos ante crímenes aberrantes que  nunca han sido objeto de denuncia en el Estado español, crímenes que nunca han sido  investigados ni juzgados penalmente. 

Conviene recordar que el art. 32 de la actual Ley de Memoria Democrática prevé en  relación con los trabajos forzados, el establecimiento de los correspondientes lugares de  memoria, la elaboración de un censo de víctimas, así como la realización de un inventario  de construcciones y edificaciones realizadas por los prisioneros que se vieron obligados por  la dictadura franquista a desempeñar este tipo de trabajos forzados. 

Por último, es preciso destacar que la Ley de Amnistía de 1977 no puede impedir,  conforme al Derecho Internacional, que estos crímenes sean objeto de investigación judicial  y que estos crímenes son imprescriptibles. Igualmente, cuando fueron cometidos existía  una costumbre internacional de carácter obligatorio para todos los Estados, en algunos  casos incluidos en Convenios Internacionales, que prohibía terminantemente estas  prácticas inhumanas y denigrantes para con los prisioneros.