La instrumentalización de la cuestión migratoria

Foto: Una de las imágenes de una muestra de Alban sobre la migración
Foto: Una de las imágenes de una muestra de Alboan sobre la migración
Por el área de sociedad de ADECES
La instrumentalización de la cuestión migratoria

La inmigración está siendo una cuestión central del debate político en las dos últimas décadas tanto en los ámbitos nacionales como supranacionales. A las puertas de unas elecciones europeas volveremos a ver como aflora la cuestión migratoria con toda su crudeza, exacerbando las más bajas pasiones, evitando cualquier tipo de matiz que pudiese atenuarlas.

El debate a lo largo y ancho de los países desarrollados está definido por tres ejes: 

  • La asimilación de delincuencia e inmigración
  • El contraste de valores entre los países de origen y las sociedades de acogida
  • El uso de los recursos y ayudas públicas

Delincuencia e inmigración

El recurso a este eje es uno de los más frecuentes en los últimos años. Nada une más que un enemigo común creado a través del miedo, y los inmigrantes lo son según este eje de pensamiento, porque presentan las mayores tasas de delitos en relación con la población de su mismo país y en relación con la población general. Esta premisa cumple otro objetivo: “los de aquí, no hacen eso”, así que, “si nos libramos de ellos no habrá tanta delincuencia”.

De este modo se considera que, si la población extranjera en España representa un 13,3% de los residentes, la tasa de delincuencia de este grupo debería ser del mismo orden de magnitud. Pero lo cierto es que las cifras de delitos cometidos por extranjeros se aproximan al 20%. 

Sin embargo, este análisis de los datos olvida dos variables de suma importancia.

En primer lugar, el porcentaje de población extranjera en España entre 15 y 30 años representaba el 22% sobre los más de 5,5 millones de extranjeros en España según los datos del INE de 2022. En tanto que los españoles de esas mismas edades suponían el 15% sobre la población española.

Conjugando estas cifras con las relativas a las condenas por delitos según edad (18 a 30 años) y nacionalidad correspondiente a 2022 (308.624) resulta que ambos grupos de edad están a 17 puntos porcentuales por encima de su peso específico (22% y 15%) en el conjunto de la población de referencia (española o extranjera).

La otra variable de interés tiene que ver con la renta o, de forma más amplia, con las condiciones de vida.

Centrándonos en la renta media neta de una persona con nacionalidad española, de nuevo según el INE, alcanzaba los 15.378 euros en 2022. Un extranjero nacional de un país de la UE, 11.901 euros y, finalmente, un extranjero de cualquier otro país se situaba en 8.331 euros.

Estas diferencias persisten e incluso se incrementan entre nacional y extranjeros si tomamos en consideración la renta media por unidad de consumo o por persona o unidad de consumo con alquiler imputado.

Así las cosas, qué se pretende cuando se relaciona delincuencia e inmigración.

El contraste cultural entre países de origen y sociedades de acogida

"Hay un problema de compatibilidad entre la cultura islámica y los derechos y valores de nuestra civilización. La sharía significa lapidación por adulterio, pena de muerte por apostasía o pena de muerte por homosexualidad." “En Europa hay un proceso de islamización que está lejos de los valores de nuestra civilización". (Meloni, diciembre 2023).

Ante este tipo de declaraciones lo primero que hay que señalar es que la sharía se aplicará allí donde se aplique, pero si en un país occidental se llegase a aplicar es ese país el que ha quebrantado su propio sistema de valores y su democracia. 

Por otra parte, podría pensarse que esta reflexión de Meloni (y otros grupos bajo esta órbita ideológica) hace referencia a la aplicación de la sharía por parte de la propia comunidad instalada en un país a sus miembros. Meloni y las sociedades democráticas tienen a su alcancen el aparato del Estado y su sistema penal para castigar a quiénes incumplen la ley como ha ocurrido recientemente en España al sancionar por trata a los padres implicados en la concertación del matrimonio de sus hijos.

No obstante, no deja de ser curioso que aquellos que denigran a los homosexuales o que restringen las políticas de igualdad se acuerden de las mujeres y de la homosexualidad al hablar de la sharía. ¿A lo mejor tienen alguna similitud?  

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