Opinión

Diez años de Martes al Sol

Firmado por Patricia Calderón,  Akina de la Cruz,  Abel Sanz,  y Javier Urroz

Los martes al sol
Los martes al sol
Diez años de Martes al Sol

En agosto de 2022 Martes al Sol cumplimos diez años convocando una concentración-asamblea todos los primeros martes de mes, a las 19 horas, en Carlos III, frente a Diputación.

2012, cuando iniciamos, fue un año duro, pretendían imponer la idea de que había que salir de la crisis a costa de las condiciones laborales y de los derechos sociales. De cada uno de los Consejos de Ministros salía una nueva medida lesiva, el paro era creciente, también los desahucios y desalojos de viviendas y se agrandaban los sectores sociales que caían en la pobreza severa.

En ese contexto, la Asamblea de las Personas en Paro y las Plataformas contra los desahucios, a favor de la Renta Básica y en defensa de los derechos de las personas con dependencia, iniciamos esas convocatorias mensuales; pronto se incorporaró el movimiento antirracista.

Martes al Sol fue tomando cuerpo y consolidándose. Cada mes participaban decenas de personas de un espectro amplio, y la concentración servía para que entre las organizaciones convocantes se establecieran lazos de apoyo mutuo. Además de las concentraciones mensuales convocábamos otras esporádicas: contra la pobreza energética, la precarización del empleo, las trabas a las personas migrantes o de respuesta a hechos puntuales como la tragedia del Rana Plaza en Bangladesh. También impulsamos una forma distinta de participar en las convocatorias de Huelga General a través del llamado Pikete Social, dada la necesidad de añadir contenidos sociales a las reivindicaciones laborales, desde el protagonismo anónimo de los colectivos afectados.

A lo largo de los años el panorama ha ido cambiando y también el impulso de los movimientos sociales que inicialmente constituíamos Martes al Sol: el movimiento por la Renta Básica se desinfló tras el éxito relativo de la Ley de la Renta Garantizada; el paro, cronificado, dejó de ser noticia y piedra de escándalo, con lo que desapareció la Asamblea de Persona en Paro; las Plataformas contra la Hipotecas obtuvieron conquistas frente a la banca y avances en la legislación que amortiguaron su punto más escandaloso (desahucios y desalojos), retrocediendo también su peso social pese a que el problema de la vivienda no ha hecho sino agravarse. Otros movimientos sociales como el de pensionistas, el antirracista o el feminista se mantuvieron más constantes, y otros fueron cobrando mayor vigencia, como el de la defensa de una sanidad pública, universal y de calidad; la defensa del medio ambiente, contra el cambio climático y la oposición a mega proyectos, como el TAV, las macro-granjas, los grandes parques fotovoltaicos y eólicos, …

Martes al Sol también ha ido cambiando, perdiendo algo de su vigor inicial, convirtiéndose en una especie de altavoz de los distintos movimientos sociales y recordatorio de la agenda de sus actividades, sin conseguir integrar todas esas fuerzas en el  proyecto de Martes al Sol. No obstante, hemos mantenido nuestra actividad en la calle pese a distintos cambios de legislatura, ya que lo que nos importa son los contenidos de las medidas que se dictan y no el color del gobierno que las toma. Puede que nuestro mayor valor sea la constancia y muestro mayor riesgo la rutina.

Constatamos que, pese a cambios parciales y medidas más o menos bienintencionadas, nuestra sociedad es cada día más desigual e injusta, y tiene menos tiempo y posibilidades de rectificación; sencillamente los paliativos, siempre plausibles, no pueden resolver los problemas crecientes, resultantes de una sociedad competitiva a muerte y generadora de pobreza y exclusión crecientes. 

Sin ponerle freno a su desmesura; sin una política de impuestos progresiva; sin oponerse a que la sanidad, la educación, la vivienda, etc. se conviertan en negocio alejándose de su finalidad de satisfacción de necesidades; sin tomarse muy en serio el cambio climático; sin reconducir el desarrollismo y avanzar en la autonomía económica; sin oponerse a la concentración creciente de riqueza y poder y a los megaproyectos insensatos; sin oponerse a los gastos militares, a las guerras y a la miseria que generan grandes movimientos de migración forzada; sin, en definitiva, un cambio de rumbo considerable y la voluntad colectiva de llevarlo a cabo, las grandes amenazas que se ciernen sobre nuestras sociedades seguirán creciendo a ritmo acelerado.

Ante todo ello, pensamos que los problemas que los distintos movimientos sociales intentamos atajar constituyen un sistema de vasos comunicantes, tienen un sustrato común, y difícilmente podremos afrontarlos manteniéndonos de forma aislada y parcial.

 Desde Martes al Sol tratamos de cumplir una modesta función en ese papel de conexión y de ayudar a dar pasos en la unificación de mensajes y finalidades, pero se hace necesario aunar más voluntades. Animamos a todos los movimientos que alguna vez se han asomado a nuestras asambleas a sumarse a esa tarea que nos es común, conscientes de que lo que importa no es la sigla o el instrumento en sí sino el avanzar en el fin perseguido.

 El dos de agosto celebramos nuestro décimo aniversario, os invitamos a participar, a dar mayor continuidad a las participaciones esporádicas y puntuales, a venir con vuestras ideas y vuestras propuestas para, entre todxs retomar impulso.

Firmado por Patricia Calderón,  Akina de la Cruz,  Abel Sanz,  y Javier Urroz

Diez años de Martes al Sol
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