La ONCE estrena en Navarra la figura del promotor de braille para adultos que acaban de perder la vista

El objetivo "a medio plazo" es que haya hasta 22 profesionales ocupándose de esta labor en todo el territorio nacional

La ONCE estrena en Navarra la figura del promotor de braille para adultos que acaban de perder la vista

La ONCE ha puesto en marcha la figura del promotor de braille para adultos que acaban de perder la vista, un nuevo servicio "dentro de su modelo de atención personalizada a personas ciegas o con baja visión" que ha comenzado a implantarse en otras seis comunidades además de Navarra, como Andalucía, Madrid, Murcia, Cataluña, Comunidad Valenciana y Cantabria.

Según ha informado la ONCE en nota de prensa, el "objetivo a medio plazo es que haya hasta 22 profesionales ocupándose de esta labor en todo el territorio nacional".

Con motivo del Día Mundial del Braille, que se conmemora este 4 de enero, la ONCE ha destacado "la vital importancia que este sistema de lectoescritura ideado por el francés Louis Braille a mediados del siglo XIX tiene para fomentar la autonomía personal de quienes carecen de visión".

Según ha explicado la directora de Educación, Empleo y Braille de la ONCE, Ana Isabel Ruiz, "el objetivo de este nuevo servicio del promotor de braille es intensificar la enseñanza para personas que pierden la visión en edad adulta, una labor que en los últimos años se ha venido haciendo a través de los instructores de tiflotecnología, pero que entendemos que es necesario actualizar".

La ONCE "garantiza el aprendizaje del braille desde temprana edad a través de su modelo personalizado de atención educativa, pero es frecuente que personas que pierden la visión a partir de cierta edad muestren reticencias a acercarse a esta forma de comunicación al tener la percepción de que les va a resultar muy difícil el aprendizaje".

Según Ruiz, "la formación se realiza a través de diferentes metodologías y de una manera personalizada al nivel funcional que necesite cada usuario.

El objetivo principal "no es que esa persona se convierta en un gran lector de libros en braille, que también puede serlo, sino que cada usuario determine hasta dónde quiere aprender braille y para qué lo necesita". "Que sea capaz de leer etiquetas de medicamentos para saber cuál tiene que tomar, o de leer cartelas en museos o de etiquetar su ropa para diferenciar los colores y pueda combinarlos al vestirse son aspectos fundamentales para mejorar su calidad de vida y su nivel de autonomía personal", ha añadido.

Para la promotora de braille de la ONCE en la Comunidad de Madrid, Paula Rivero, "la pérdida visual tiene un proceso y normalmente las personas que deciden aprender braille previamente han pasado por los servicios de ajuste a la discapacidad visual que ofrece la ONCE".

"Es muy importante que sea la propia persona la que decida aprenderlo, para convertir ese aprendizaje en un objetivo claro y no en una terapia ocupacional", ha añadido.

Según Rivero, "al principio normalmente creen que no van a poder aprender en edad adulta ya que, para una persona que ha tenido visión, la discriminación táctil no es muy precisa, al no haber utilizado el tacto como una herramienta identificativa. Pero enseguida van adquiriendo habilidades, cada persona a su ritmo, y se sorprenden".

DÍA MUNDIAL DEL BRAILLE

La ONU proclamó oficialmente en 2019 Día Mundial del Braille el 4 de enero, fecha de nacimiento de Louis Braille (1809-1852) creador de este sistema de lectoescritura que hoy utilizan 285 millones de personas ciegas o con baja visión en todo el mundo.

Un sistema que "garantiza a estas personas el acceso a la lectura, así como a poder utilizar bienes y servicios rotulados, especialmente en estos momentos de pandemia, con garantías suficientes que permitan su autonomía personal y seguridad en los consumos".

En este sentido, el braille es "esencial para la alfabetización y el aprendizaje permanente de las personas ciegas, para su libertad de expresión y opinión y para su inclusión social".

Desde la ONCE "se impulsa el uso del braille con el objetivo de que los afiliados a la Organización y el resto de la ciudadanía puedan conocer y disfrutar de este código de lectoescritura desde todos sus ámbitos: educativo, cultural, el uso del braille en la vida cotidiana, en el ocio y en muchas otras vertientes".

El conocimiento y el uso del braille "es ya habitual en colegios y universidades y todo tipo de establecimientos se servicio público, y está presente en envases de productos alimenticios y de medicamentos, botoneras de ascensor, cartas de restaurantes, etc., lo que supone una gran mejora en la vida cotidiana de las personas ciegas o con baja visión".

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