El acusado de lesionar a su bebé en Valladolid alega que fue accidental al resbalarse de sus manos y golpearse con el cochecito

El padre de la bebé lesionada ocupa el banquillo en el Juzgado de lo Penal número 4 de Valladolid. - EUROPA PRESS
El padre de la bebé lesionada ocupa el banquillo en el Juzgado de lo Penal número 4 de Valladolid. - EUROPA PRESS

La fiscal ha mantenido su petición global de cinco años de cárcel tras considerar probado que existe el "síndrome del niño zarandeado"

El acusado de lesionar a su bebé en Valladolid alega que fue accidental al resbalarse de sus manos y golpearse con el cochecito

El hombre acusado de zarandear a su bebé en junio de 2020 y causarle distintas lesiones, entre ellas sendas hemorragias en las retinas de ambos ojos, se ha declarado inocente de los cargos que se le imputan y ha alegado que el episodio fue "accidental" en un momento en que la niña lloraba desconsoladamente, se puso "rígida", se resbaló de entre sus brazos y se golpeó en la sien con un remache del cochecito.

Esa es la explicación dada por el acusado, D.V.S, durante el juicio celebrado este lunes en el Juzgado de lo Penal 4 de Valladolid que ha quedado visto para sentencia y en el que la fiscal del caso, pese a dicha versión de lo ocurrido, ha decidido mantener su petición global de cinco años de prisión para el procesado al considerar que las lesiones obedecen al denominado "síndrome del niño zarandeo".

Las alarmas se encendieron el día 18 de junio de 2020 cuando los padres de la bebé, por aquel entonces de tres meses, acudieron a Urgencias del Hospital Clínico Universitario derivados por la pediatra del Centro de Salud Circular-Vadillos a la que ese mismo día y el anterior habían pedido consulta por una pequeña hemorragia que la niña presentaba en su ojo derecho.

Aunque la pediatra no detectó nada grave, la "angustia" de los padres y su insistencia para que fuera revisada por un oftalmólogo llevó a la médico a derivarlas al Clínico Universitario, donde un análisis más profundo de la bebé concluyó con la detención de su progenitor tras comprobar allí que no presentaba únicamente una hemorragia superficial y visible en el ojo derecho sino que dicha lesión era más profunda y afectaba a la retina de los dos y, a mayores, tenía distintas lesiones costales.

Durante el juicio, el acusado, en declaraciones recogidas, ha explicado que el 17 de junio su mujer se hallaba dormida y la niña empezó a llorar, sin que pudiera calmarla, con lo que decidió cogerla en brazos y según la levantó la pequeña "se puso rígida" y se le cayó de las manos golpeándose en la sien con un remache del cochecito.

"Vi que no le había pasado nada pero como seguía llorando desperté a mi mujer, que consiguió de inmediato calmarla al darle el pecho", ha indicado el acusado, quien recuerda que entonces salió a pasear con sus perros y que luego su pareja y su madre decidieron llevar a la niña al centro de salud alarmadas porque presentaba una pequeña hemorragia en el ojo derecho.

Tanto el procesado como su mujer, vecinos de La Cistérniga, han coincidido al señalar que las lesiones costales que luego se detectaron a la bebé, ya en el Clínico Universitario, se pudieron producir tres meses antes en el momento del parto, pues, como así ha relatado ella, el proceso se dilató durante 35 horas y en las últimas cuatro o cinco varias personas que la asistían saltaron en dos ocasiones sobre su tripa para lograr que expulsara a la niña de forma natural.

DOS PERSONAS SOBRE SU TRIPA
"Mi embarazo fue horroroso y el parto horrible", ha recordado la madre, a la que finalmente hubo que practicar una cesárea debido a que la bebé había quedado encajada en la zona pélvica.

En esas maniobras fue donde, según apuntan los padres, la neonata pudo sufrir lesiones costales, en la línea también de los sostenido por dos peritos de la defensa que durante el juicio han coincidido al señalar la posibilidad de que las mismas se produjeran durante el traumático alumbramiento y también que las hemorragias retinianas las sufriera la bebé durante el intento del acusado de evitar que cayera al suelo tras resbalársele de las manos.

La madre ha explicado que su hija había sido largamente deseada por la pareja y ha respaldado en todo momento a su marido, del que ha asegurado que se implicó tanto durante el embarazo como una vez nacida la niña.

"¡No me dejaba ni llevar el carrito!", ha puesto como ejemplo E.F.T. del profundo amor que el acusado sentía por la pequeña, "que es cierto que es un poco brutita" porque a ella, como así ha advertido, también en alguna ocasión se le había puesto "rígida" y había estado a punto de caérsele de los brazos.

Por su parte, los pediatras que atendieron a la niña en el Clínico Universitario han puesto en tela de juicio que el mecanismo causal de las hemorragias retinianas fuera un golpe con el remache del carrito y apuntan como más creíble al "síndrome del niño zarandeado", episodio que podría haberse producido en el contexto de unos padres primerizos con una bebé "colicosa" que por ello presentaba "irritabilidad" y en una pandemia que impedía a los progenitores recibir ayuda externa.

De hecho, varios policías que interrogaron a la pareja en el Clínico Universitario han indicado que la madre, en su primera declaración, llegó a reconocer que su pareja "gestionaba peor que ella" los lloros de la pequeña y que en alguna ocasión llegó a "balancearla" y "lanzarla" aunque sin soltarla y con la única intención de calmarla.

"La madre nos contó que alguna vez había recriminado a su marido por ello. También nos dijeron en un principio que las lesiones se las había podido producir la bebé cuando la paseaban con el cochecito por las inmediaciones de su casa ya que la zona tiene muchos baches", ha recordado igualmente una de las agentes.

El incidente, además de la detención del padre, se tradujo también en que ese mismo día la niña pasó a tutela de la Junta y quedó ingresada en el Centro de Acogida el Carmen de las Hijas de la Caridad, con un régimen de visitas de dos horas al día para la madre y de dos horas los sábados para el acusado. Hoy, la niña se encuentra tutelada por una abuela.

La fiscal acusa al padre de la niña de dos delitos de lesiones y solicitad cuatro años de cárcel por uno de ellos y uno por el otro--en total cinco años de privación de libertad--, inhabilitación para ejercer la patria potestad por espacio de ocho años y la prohibición de acercarse o comunicar con su pequeña durante siete años.

En concepto de responsabilidad civil, la acusadora solicita que el acusado indemnice a la víctima con 2.574 euros por las lesiones, al Sacyl con 2.622 por los gastos de su asistencia y con una cantidad a determinar en el supuesto de que aparecieran secuelas en la pequeña.

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