El proyecto OPCC ADAPYR concluye con la convicción de que “el papel de las regiones es clave para abordar el reto del cambio climático en los Pirineos”

foto grupo OPCC ADAPYR 1
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Entre ayer y hoy se han presentado las principales líneas de trabajo, proyectos y conclusiones que se han llevado a cabo a ambos lados de la cordillera con un objetivo común: proteger ese patrimonio natural frente al cambio climático
El proyecto OPCC ADAPYR concluye con la convicción de que “el papel de las regiones es clave para abordar el reto del cambio climático en los Pirineos”

Este jueves y hoy viernes se ha celebrado en Bilbao el 4º Coloquio Internacional sobre Cambio Climático en Zonas de Montaña, un evento centrado en presentar los resultados del proyecto OPCC-ADAPYR. Euskadi, Navarra, Aragón, Cataluña, Andorra y las regiones francesas de Occitanie y Nouvelle-Aquitaine, a través de su participación en el Observatorio Pirenaico del Cambio Climático (OPCC), son quienes impulsan este proyecto. Durante dos jornadas, sus socios han desgranado dos años y medio de trabajo, además de otras acciones que gobiernos y entidades de los Pirineos llevan a cabo para frenar el impacto climático en la cordillera.

Uno de los hitos del proyecto OPCC-ADAPYR ha sido la creación de la primera estrategia transfronteriza de adaptación al cambio climático en Europa (EPiCC), pero también el fortalecimiento de esa gran red de cooperación interregional. En el evento se ha puesto de manifiesto que, sin ella, recopilar y poner en común datos climáticos a ambos lados de los Pirineos sería imposible. Todo ese trabajo, análisis y conclusiones, se han expuesto a lo largo de las dos jornadas.

El director de Asuntos Europeos del Gobierno Vasco y secretario general de la Comunidad de Trabajo de los Pirineos (CTP), Mikel Antón, inauguró ayer el coloquio destacando que el OPCC es “una herramienta fundamental para dar respuesta al reto climático”. Le acompañó Amaia Barredo, viceconsejera de Sostenibilidad Ambiental del Gobierno Vasco, quien subrayó que “necesitamos aumentar la ambición y el ritmo de la acción política” para hacerle frente. 

La directora general de la Oficina Española de Cambio Climático (OECC), Valvanera Ullegui, también participó en el coloquio, y puso de manifiesto que el cambio climático “es un reto científico y técnico, pero también político y sobre todo social”. Según la experta, "las emisiones siguen creciendo” y, “aunque los acuerdos internacionales van bien encaminados, no son suficientes”. Esta idea la remarcó Pedro Arrojo, relator de la ONU: “Las presiones de privatización, mercantilización y financiación del agua, la pandemia del COVID-19 y los gases de efecto invernadero aceleran el cambio climático. No cambiaremos esto si no dedicamos política y fondos a la educación social”. Luis Nunes, WIGOS scientific officer de la OMM, explicó los objetivos que persigue su organización, entre los que destaca “mejorar el intercambio de datos de observación entre países y regiones, así como apoyar el establecimiento de consorcios entre países”. En este marco, la colaboración interregional que ha permitido y facilitado el proyecto ADAPYR se vuelve fundamental.

Políticas y estrategias de colaboración para la acción

El primer bloque de este 4º Coloquio Internacional sobre Cambio Climático en las Zonas de Montaña se centró en la cooperación y el desarrollo de la acción climática en Europa. Desde la Comisión Europea, Peter Löffler se centró en la estrategia europea de adaptación al cambio climático. En este sentido, se refirió al último informe del IPCC para poner de manifiesto que “no estamos ni cerca de los objetivos del Acuerdo de París de limitar en 1,5 grados el aumento de la temperatura del planeta”. Natalia Uribe, de Regions4, abordó el objetivo de la red mundial de gobiernos regionales, y resaltó la importancia de la acción transfronteriza “y el papel de las regiones para poner en marcha acciones sectoriales con el foco en lo local”.

Por su parte, Eva García-Balaguer, coordinadora de OPCC, presentó el mayor hito del proyecto ADAPYR: la Estrategia Pirenaica de Adaptación al Cambio Climático (EPiCC), aprobada a finales de año y cuyo “carácter transfronterizo y de montaña le confiere un carácter especial y único en Europa”. Se trata de una iniciativa pionera puesta en marcha hace 10 años, que complementa las ya desarrolladas por las regiones, y ha sido "codiseñada mediante un proceso abierto donde los representantes de cada territorio han tenido un papel muy importante”. Según detalló, “somos un engranaje con un equipo técnico, un comité en los territorios, un comité asesor y una red de entidades científicas y sectoriales que trabajamos en hacer más fácil y rápido la acción climática, como nos exige el reto al que nos enfrentamos”.

Recursos climáticos, plataformas de conocimiento y acuerdos meteorológicos

A continuación, se presentaron plataformas de recursos climáticos en el territorio de la CTP. Entre ellas Climate Adapt, que tiene el objetivo de apoyar la resiliencia territorial “convirtiendo la información en conocimiento”. La plataforma ofrece información sobre políticas a nivel europeo, sobre otros niveles de gobernanza, o información sobre políticas trasnacionales. Otra de ellas, AdapteCCA, nacida en 2013, tiene el objetivo de reunir conocimiento técnico hasta entonces “muy disperso”. En 2016 se inició el proyecto LIFE SHARA, enfocado a su vez en la mejora del conocimiento en materia de cambio climático y adaptación y fomentar su accesibilidad pública. En el caso de Euskadi, María del Mar Alonso (Ihobe) destacó la Estrategia KLIMA 2050 y el proyecto LIFE Urban Klima 2050, que “demuestra que tenemos conocimiento regional en materia de adaptación y es fundamental incorporar la variable climática en las políticas sectoriales”. 

Juan Terrádez (OPCC CTP) presentó después las líneas generales de OPCC-ADAPYR, que ha tenido el objetivo de actuar en favor de la preservación del territorio pirenaico frente a las consecuencias del calentamiento global con la cooperación interregional como herramienta. Según explicó, dentro del proyecto se ha desarrollado una plataforma basada en el usuario, en la transparencia, el intercambio de información y el trabajo colaborativo. Esta herramienta sirve también para capitalizar y actualizar toda la información que generan los diferentes proyectos que analizan la adaptación al cambio climático en las zonas de montaña. Además, dispone de un portal de buenas prácticas que se centra en los Pirineos asegurando la representatividad de todos los territorios. 

La tercera sesión trató ayer sobre los acuerdos y la cooperación en información climática. En este espacio se presentó el Boletín de Cambio Climático de los Pirineos BICCPir, otro de los frutos de ADAPYR, que tiene como objetivo informar sobre la evolución temporal de diversos indicadores de cambio climático en los Pirineos y su impacto en los distintos sistemas, con datos actualizados y destinado a usuarios diversos. Representantes de SMC, Euskalmet, Meteo France, AEMET, SMA y OMM destacaron la búsqueda de mecanismos clave para la colaboración entre las diferentes agencias meteorológicas para la unificación de una metodología para la recopilación de datos y su difusión. Los ponentes también han coincidido en la necesidad de incidir en el mantenimiento de las estaciones y controlar los datos que se recogen, así como en liberar esos datos para que lleguen al usuario en tiempo real.

Guías para hacer frente a datos alarmantes

El proyecto OPCC ADAPYR también ha generado herramientas de apoyo a la adaptación al cambio climático a todos los niveles. Se trata de una gran fuente de transferencia de conocimientos que se facilitan a agentes de todos los niveles, desde ayuntamientos hasta gestores de espacios forestales, y han sido posibles gracias a esa colaboración entre diferentes entidades a ambos lados de la cordillera. Los documentos, proyectos y guías presentados abarcan ámbitos que van desde los recursos hídricos hasta la acción local. Según Santiago Beguería, que presentó el proyecto Piragua (también financiado por POCTEFA) sobre gestión del agua en los Pirineos, "el cambio climático reducirá los recursos hídricos y ya está teniendo efecto sobre su régimen estacional: hay mayores caudales porque nieva menos y llueve más, deshielos que llegan antes en el año... Tenemos menos recursos y más demanda, y es una problemática que hay que analizar y abordar". 

Uno de los objetivos de ADAPYR es acompañar a los territorios en sus estrategias de adaptación y mitigación. "Insisto en lo de mitigación", señaló Gérard Largier, director del Conservatoire Botanique National des Pyrénées et de Midi-Pyrénées. "Todos los espacios y especies no reaccionan de la misma forma. Con el programa FLORAPYR, y con un 5% de la flora en los Pirineos amenazada, se han definido tres objetivos: observar y comprender los fenómenos de riesgo, analizar y mejorar las prácticas de gestión y favorecer la difusión de los conocimientos y su acceso. La guía es una lista de recomendaciones generales que han de aplicarse a toda la gestión de especies, especialmente las amenazadas".

¿Y cómo implicar a la ciudadanía? Uno de los ejemplos mostrados en la primera jornada ha sido el proyecto de ciencia ciudadana Phènoclim, explicado por Oskar Andueza (Mendikate, REPV): "Consiste en la observación de un número determinado de especies, en momentos determinados del año, por parte de las personas que se apuntan. Se ha recibido una respuesta muy positiva, aunque aún hacen falta más observadoras". Otro programa mostrado hoy es ECOVARS, dedicado a la restauración ecológica de los suelos: "Se trata de reforzar los suelos de las áreas de montaña que ya existen, de reconstituir suelos más sanos que recobren su capacidad de almacenar carbono gracias a una flora mejor adaptada, que no solo se adapta sino que mitiga", ha explicado Gérard Largier.

Educación ambiental como prioridad

La primera sesión de ayer por la tarde se dedicó a la educación ambiental, una necesidad que Phillipe Serre (LO/REPV) consideró “una prioridad”: “Es importante transferir los datos generados a los públicos”. Para ello el organismo Pirineos Vivos, del que forman parte 85 asociaciones de las regiones pirenaicas, ha desarrollado diferentes herramientas pedagógicas en el marco de ADAPYR con el objetivo de “proponer una orientación estratégica general en materia de Cambio Climático para los Pirineos”. En ese sentido se presentó la Estrategia Pirenaica de Educación Ambiental vinculada al EPEA y la EPiCC con actividades dirigidas a público general, escolar y docente, sector productivo y asociativo, equipos de gobierno… 

También se dio a conocer un kit pedagógico realizado entre POCTEFA ADAPYR y la fundación guipuzcoana NATURKLIMA que actúa en dos líneas de trabajo: la adaptación y ampliación del dossier pedagógico y la creación de un Scape Game sobre Cambio Climático para todo el Pirineo. Además, se pudo ver en directo una pieza audiovisual interactiva que permite al usuario participar en el desarrollo de un juego, en el que se convierte en protagonista y puede conocer cómo será una zona pirenaica concreta (una estación de esquí, un glaciar e incluso el pueblo de Cadaqués) dentro de 20 años, extrapolando los efectos del Cambio Climático.

De la teoría a la práctica: casos de éxito

Durante la sesión también hubo la oportunidad de conocer siete casos de éxito como el espacio ecoeducativo Agotzenea, en Navarra, destinado al diseño y construcción de un espacio con medios naturales mediante bioconstrucción teniendo en cuenta aspectos medioambientales. O el proyecto Phusicos, que se apoya en Soluciones Basadas en la Naturaleza en zonas de montaña con riesgo de desprendimiento, estructuras pasivas para proteger las carreteras del impacto de las rocas. Otro de los casos presentados ha sido el proyecto LIFE MIDMACC de adaptación al cambio climático de la media montaña en el sur de Europa. Este proyecto desarrolla acciones como recuperación de pastos, introducción de ganadería extensiva y la gestión forestal en Aragón, Cataluña y La Rioja.

Otro de los casos presentados fue Iberolacerta, dedicado a la salvaguarda de tres especies de lagartijas pirenaicas endémicas que se han visto afectadas por la pérdida de entre el 25 y 30% de oxígeno en altitud, un estudio que se ha convertido en un indicador de los efectos del cambio climático en zonas montañosas. También un proyecto sobre la eficiencia energética de las viviendas en la Montaña Beinagne (Francia), que consiste en el asesoramiento personalizado a la ciudadanía en la rehabilitación de sus hogares, tanto en los aspectos técnicos como financieros.

Otro proyecto basado en soluciones naturales tiene lugar en el entorno urbano de Donostia-San Sebastián. Se trata de NBS Urban, que tiene como objetivo conocer el Patrimonio Natural, identificar los espacios sensibles y la aplicación de Soluciones Basadas en la Naturaleza en diferentes escalas, tanto en el entorno urbano como en la costa. Por último, se presentó un proyecto de optimización de recursos de nieve de Andorra Research and Innovation (AR+I), que gira en torno a las necesidades de la adaptación al cambio climático del sector dedicado a la nieve. Este proyecto ha estudiado la situación de las estaciones de esquí en materia climática, y pretende poner en práctica de forma eficiente el trabajo conjunto para llegar a soluciones eficaces.

La joven alavesa Irune Santamaría y el aquitano Dylan Masson han sido portavoces de la juventud pirenaica en el coloquio. "Queremos recordar que la adaptación no es una opción, es una respuesta a los efectos a los que nos enfrentamos. Y la importancia de que, aunque se hayan hecho muchas propuestas, seguir desarrollando más acciones”, ha relatado Santamaría. Masson, por su parte, ha destacado la necesidad de las redes, algo necesario para “pequeñas estructuras que no pueden acceder a fondos y ayudas". La jornada concluyó con el estreno en primicia del documental ‘Al paso del hielo’, de DeRomero Estudio, que narra la ascensión menos conocida al Aneto: la científica. Se descubre incluso un nuevo lago surgido del deshielo, que aún no tiene nombre. Para presentar el documental, el reconocido alpinista Alex Txikon narró en primera persona algunas de las experiencias que más han marcado su carrera. 

Otros proyectos asociados

El viernes por la mañana, el coloquio se ha centrado en presentar los resultados y trabajos de otros proyectos asociados al OPCC-ADAPYR. El primero de ellos ha sido FLORAPYR Avance, otro proyecto transfronterizo centrado en el impacto climático en la flora y la vegetación. Según los diferentes socios que participan en él, el proyecto ha incluido novedades como el uso de imágenes dron para crear inventario, de lo que resulta una mejor resolución de las ortofotos para observar mejor los tipos de vegetación y delimitar sus unidades. Este método presenta ventajas como la posibilidad de volar, aunque haya nubes. 

También se han presentado los resultados de un estudio sobre indicadores de seguimiento de los neveros de alta montaña, en el que se ha observado un aumento de la temperatura media diaria desde que la vegetación comenzó a aparecer, algo que también se ha observado en la media anual y las máximas diarias durante el periodo estival. “Se trata de los primeros signos de modificación climática, aunque las tendencias habrá que confirmarlas en los próximos años y no hay información suficiente para explicar la modificación en la flora”. 

El público también ha podido conocer la propuesta de participación ciudadana en la red de seguimiento de la flora nativa y alóctona: se generó una app para que cualquier persona pudiera participar sumando observaciones de diferentes especies y, desde verano de 2021, se han recibido más de 11.000, donde la ciudadanía ha observado 1.848 especies, casi la mitad de las recogidas en el Atlas de la Flora del Pirineo. Por último, FLORAPYR Avance ha presentado la red transfronteriza de bancos de semillas, compuesta por cuatro bancos y uno próximo en Andorra. Para empezar, se clasificaron las especies en cuatro niveles de prioridad, configurando una lista de 459 plantas. La base de datos es común integrada en el Atlas de la Flora Pirenaica, compartida entre los socios participantes.

El segundo proyecto presentado esta mañana ha sido ADNPyr, que ha dejado una serie de herramientas y proyectos perennes que van más allá de la duración de este programa POCTEFA. Se llevó a cabo gracias al apoyo de seis socios de Cataluña, Aragón, Navarra y Andorra y esta mañana se han repasado algunos de sus hitos: el Piribus, una exposición itinerante dentro de un autobús que acompañó al proyecto en su ‘Viaje al corazón del Pirineo’ con objetivos de educación ambiental en torno a la cordillera; el Museo de los Pirineos, que ofrece al público juegos y actividades online en cinco idiomas, fotos, itinerarios, vídeos e infinidad de recursos que ponen en común el patrimonio de manera digital; y la Estrategia Pirenaica de Educación Ambiental, con líneas estratégicas como destacar su impacto positivo en el desarrollo sostenible de los Pirineos o fomentar la participación de los responsables políticos y la sociedad en la adaptación al cambio climático y la mitigación de sus efectos.

También se ha dedicado un espacio al proyecto PYRMOVE, desarrollado dentro del proyecto ADAPYR, que estudia los grandes movimientos de tierra que afectan las infraestructuras y la consideración de los riesgos por parte de los agentes territoriales para los usuarios. Se aborda también la previsión y gestión de crisis ligadas a movimientos de tierra derivados de episodios de lluvia. El objetivo es hacer una cartografía de la susceptibilidad del territorio a producirse estos fenómenos. Se trata, por tanto, de intervenir sobre riesgos naturales y cambio climático, por ejemplo, con Soluciones Basadas en la Naturaleza como en el proyecto Phusicos. “Fue un trabajo de equipo que nos llevó a estudiar qué pone en marcha estos fenómenos, cómo tenerlos en cuenta en nuestros sistemas de alerta y ver si se deben al cambio climático”.

El proyecto ACCLIMAFOR ha sido el último en compartir las iniciativas climáticas que se están llevando a cabo en los Pirineos. Apoyado por FORESPIR, tiene tres objetivos específicos: medir los efectos del cambio climático sobre las especies forestales pirenaicas con grandes apuestas económicas y medioambientales; analizar los indicadores de defoliación medidos en el pasado y aplicar medidas de adaptación en zonas forestales críticas; y transferir conocimientos y prácticas a los actores de relevo del sector forestal. Para alcanzar estos objetivos, este último se apoya en los logros del proyecto CANOPÉE (2016-2019), en una sólida asociación transfronteriza y en las capacidades de capitalización del OPCC y, en particular, del proyecto ADAPYR.

Los bosques, que ocupan el 59% de la zona de los Pirineos, tienen diversas funciones, desde económicas hasta acoger toda la biodiversidad. “El cambio climático está en curso, y el coste de la inacción es muy alto", han afirmado desde FORESPIR. ACCLIMAFOR estudia la fenología, la flora y el estado sanitario de los bosques en los Pirineos en una primera etapa. En una segunda etapa de acción mediante gestión forestal para la adaptación, se usaron varias actuaciones: dosificación de competencia (clareos), introducción de especies de otras procedencias, diversificación estructural y composicional y gestión del decaimiento. La tercera etapa es la difusión, donde los gestores preguntados han manifestado la necesidad de obtener información sobre los impactos concretos del cambio climático en los bosques pirenaicos, la capacidad de adaptación de las diferentes especies arbóreas y la silvicultura adaptativa y otras medidas de adaptación. 

 

El proyecto OPCC ADAPYR concluye con la convicción de que “el papel de las regiones es clave para abordar el reto del cambio climático en los Pirineos”
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