Gurelur lamenta el "maltrato" que se le está dando a la pareja de cigüeñas que criaban en Pamplona

Foto: cedida
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Gurelur lamenta el "maltrato" que se le está dando a la pareja de cigüeñas que criaban en Pamplona

Primero nidificaron en la torre De la Iglesia de San Francisco Javier, y hasta hace poco en una torre de tendido eléctrico que cruza la Magdalena

En la primavera del año 1996 una pareja de cigüeña blanca inició la construcción de un nido en la torre de la Iglesia de San Francisco. En las últimas décadas no se había producido este hecho en Pamplona, motivo por el cual causó sensación entre vecinos y transeúntes. Gurelur colocó durante varios años un observatorio para que los escolares de nuestra ciudad pudieran disfrutar de la cercana observación de esta entrañable ave. Esta actividad de educación ambiental se llevó a cabo durante varias primaveras con la participación varios colegios de Pamplona.

La pareja, compuesta por ejemplares subadultos, no llegó a realizar la puesta o se malogró dado que no se pudo comprobar la presencia de ningún pollo en el nido. Desde esta fecha Gurelur contó con la inestimable ayuda de vecinos de la calle Olite, que desde la atalaya de sus casas seguían a diario la evolución de la nidificación de las cigüeñas. Gracias a ello y al trabajo de las biólogas y veterinarias de Gurelur, se pudo comprobar como en el año 1998 esta pareja conseguía sacar adelante una cría. 

Desde esa fecha hasta el año 2010 las cigüeñas siguieron nidificando en la Iglesia de San Francisco, con distinta suerte en la cría, dependiendo de la disponibilidad de alimento que podían encontrar en los restos de naturaleza que quedaban en los alrededores de la capital tras su brutal urbanización. Durante este tiempo el macho de la pareja murió al quedar ahorcado en un árbol del Valle de Aranguren con las cuerdas que se le habían enredado en el Vertedero alrededor del cuello, mientras buscaba comida entre la basura. Afortunadamente, a los seis días de la muerte del macho se produjo el reemplazo por otra cigüeña, acabando con éxito la cría. 

En el año 2004 el párroco de San Francisco Javier solicitó a Gurelur el desplazamiento del nido a otra zona de la torre, ya que la ubicación del nido, encima de la entrada al templo, estaba causando molestias a los fieles por la caída de materiales del nido. En febrero del 2004 se realizó la actuación solicitada por el párroco, sin ningún rechazo por parte de las cigüeñas, consiguiendo llevar adelante la puesta.

De forma totalmente sorprendente e inconsciente en el año 2011 el párroco elimina el nido que tanto trabajo había costado a las cigüeñas y a Gurelur, dejando a las cigüeñas sin nido. Este nido no generaba ningún problema ni a los usuarios ni al edificio, sirviendo para disfrute de vecinos y paseantes.

Para desgracia de esta pareja pamplonica, una vez que les destrozaron el nido, eligieron para ubicar su nuevo nido una torre del tendido eléctrico que cruza la Magdalena. Recuerdan desde Gurelur que "este tendido ha sido su hogar durante los últimos 9 años, hasta que les han destruido totalmente el nido con la excusa de que causaban problemas y que se podían electrocutar". Aseguran que "de las inspecciones anuales realizadas por los técnicos de Gurelur al nido se desprende que el mismo no estaba causando problema al funcionamiento del tendido y que las cigüeñas difícilmente se podían electrocutar, dado el diseño del poste".

En opinión de Gurelur "este lamentable hecho se ha llevado a cabo por el abandono que sufre la población de cigüeña blanca en Navarra por parte de la Consejería de Medio Ambiente, concediendo permisos para eliminar nidos sin criterio técnico alguno, como es el caso, llegando incluso a autorizar la destrucción de nidos en época de nidificación". "Dentro de la preocupante gestión de las cigüeñas por la Consejería de Medio Ambiente, ésta se niega a conceder a los propietarios o gestores de edificios perjudicados por la presencia de los voluminosos nidos de cigüeñas las ayudas económicas que recoge la Ley Foral 2/93", han indicado

Gurelur asegura que está "tratando con el Ayuntamiento de Pamplona este lamentable hecho, habiendo transmitido al concejal responsable del área las pautas a seguir para intentar mantener a esta pareja ente nosotros. Gurelur confía que estas cigüeñas elijan otra ubicación menos problemática para nidificar".   

Gurelur lamenta el "maltrato" que se le está dando a la pareja de cigüeñas que criaban en Pamplona
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