Tras el naufragio económico, agarrarse al salvavidas más eficiente

Tras el naufragio económico, agarrarse al salvavidas más eficiente



Resulta prácticamente imposible no mencionar la pandemia de la Covid-19 como una de las peores crisis de nuestra historia. Su repercusión en la economía mundial, así como en la doméstica, ha llevado al individuo a buscar todo tipo de recursos para poder seguir a flote. Desde préstamos y ayudas estatales hasta la cultura del ahorro y el ingenio

Sorteando el laberinto burocrático

En no pocas ocasiones, muchos individuos se enfrentan a un muro burocrático cuando acuden a su entidad bancaria a fin de realizar ciertas operaciones. Uno de los casos más frecuentes es el de los préstamos, donde nuestro banco nos exige toda una serie de requisitos, con mayor o menor flexibilidad, que no todos pueden cumplir. Además, a ello se suma el desconocimiento sobre qué ofertas de préstamos existen actualmente en el sector bancario. Un hecho que, desafortunadamente, limita nuestras opciones a un número muy reducido de entidades dispuestas a prestarnos cuanto necesitamos. Más aún, bajo el agravante del estado económico tras la pandemia.

No obstante, y para nuestra fortuna —y nunca antes mejor dicho—, en la red podemos encontrar con sencillos comparadores de préstamosonline mediante los que filtrar mejor nuestras posibilidades. Al estilo del comparador de Loando.es, basándose en un sistema que permite filtrar la cantidad y el plazo de devolución a fin de hallar la oferta que más se ajuste a nuestras circunstancias. Asimismo, permitiendo incluir en el filtraje nuestra edad —sesgo de fiabilidad a ojos de la entidad bancaria—, o la posibilidad de añadir a nuestra búsqueda un primer préstamo gratuito, a pesar de pertenecer a ASNEF o sin papeleos. Una solución práctica a una solicitud francamente compleja.

¿Cuándo y por qué solicitar un préstamo?

La situación que responde a la necesidad de solicitar un préstamo es lamentablemente sencilla: la falta de liquidez. Si bien algunos solicitan préstamos para costearse un capricho o un bien no básico —un móvil, un coche de gama alta o incluso una consola—, la realidad es que la gran mayoría se amparan en los préstamos para zanjar deudas o cubrir responsabilidades. En ese sentido, es posible que una mala racha haya repercutido nuestra economía doméstica al nivel de no poder llegar a fin de mes, posponer el pago de impuestos o, en casos más graves, comprar poca comida. Hoy por hoy, encontrando la pandemia como detonante de gran parte de esta crisis.

Como si se tratase de los cuatro jinetes del apocalipsis liderados por la Covid-19, el índice de contagio llevó a la cuarentena, ésta propició el cese de la producción y, como guinda del pastel, el sector servicios se colapsó ante las restricciones sociales que incluye el turismo. Dicho de otro modo: un panorama desolador de empresas al borde de la quiebra, trabajadores en paro y jóvenes sin apenas perspectiva de acceso laboral. Sin embargo, y pese a las ayudas, los contribuyentes han tenido que seguir pagando durante toda esta etapa. Reduciendo así su colchón económico y, en muchos casos, teniendo que recurrir a los préstamos para poder vivir.

Además de este recurso, dicha situación también empujó a la ciudadanía a agudizar su ingenio buscando más opciones. Otro ejemplo práctico lo encontramos en la misma tarjeta de crédito, sobre la que Loando.es también despliega un gran filtro de opciones que incluyen bonificaciones, promociones y descuentos según la tarjeta que ofrece una u otra entidad bancaria. Volviendo a la actualidad, si bien ya se atisban modestos síntomas de recuperación económica —vinculados esencialmente a las vacaciones y su mayor consumo—, todavía hay quien precisa del amparo económico de un préstamo rápido para saldar sus obligaciones.

Ante todo, coherencia y raciocinio

A pesar de las opciones que puede ofrecernos un banco para paliar nuestra crisis económica, debemos recordar en todo momento que dicha entidad ofrece un servicio. Es decir, nos ayuda, pero no es nuestra amiga. En ese sentido, es recomendable que, en cualquier caso, mantengamos la coherencia al solicitar un préstamo. Teniendo en cuenta que se trata de un dinero prestado que deberemos volver junto a sus respectivos intereses, es casi imperativo no solicitar más dinero del que se precisa.

Del mismo modo que debemos ser precavidos al solicitar un préstamo, cabe añadir como comentario que las ayudas estatales no lo curan todo. Si bien se trata de un impulso digno de agradecimiento, no debemos olvidar que el dinero que se utiliza en dicha inyección económica sale de nuestros impuestos. Por lo tanto, a mayor necesidad de ayudas, mayores serán los impuestos en un futuro a corto plazo —la Unión Europea ya lo recuerda en relación a sus peliagudos fondos Next Generation. Razón de más para recordar que el ahorro es una virtud y no tan sólo un lastre a padecer.

El futuro post-pandemia

Sea cual sea nuestra situación o particularidad personal, el dinero es y será siempre el resorte que rige nuestro sistema económico. Sin ir más lejos, en España la Covid-19 dejó en agosto de 2020 un desempleo de 3’8 millones de individuos que, pese a la su dura situación, tuvieron que recurrir a todo —desde a familiares y amigos y hasta a bancos y ayudas gubernamentales— para sortear los obstáculos. En su impacto a nivel internacional, el cese de la actividad supuso también la pérdida de 255 millones de empleos alrededor del mundo.

Ante la perspectiva de solicitar ayudas que repercutirán pronto al porcentaje de nuestros impuestos, del mismo modo que lo hará el impulso económico europeo, solicitar un préstamo o cambiar de tarjeta de crédito puede sacarnos de un apuro. De nuevo, recordando que se trata de una opción a sospesar lo mejor posible, sirviéndonos tanto de la información que brinda cada entidad como mediante comparadores como el de Loando.es. Aunque el futuro sea incierto, debemos centrarnos en la realidad de nuestro presente. Porque sólo así, y con conciencia hacia el prójimo, podremos salir definitivamente de la pandemia y ver la luz al final de túnel.

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